Había llegado a Atenas desde
su Tracia natal con tan solo veinticinco años, portando bajo el brazo una
enorme carpeta de cartón llena de acuarelas, témperas, sueños, dibujos a lápiz,
al carboncillo... En su decisión de probar suerte en la capital influyó la
llamada del poeta y editor Yorgos Jronás, a quien había enviado una selección
de sus dibujos y algunos textos. Dimitris Laletas se convirtió en poco tiempo en
el alma artística de la editorial Odós Panós y de la revista del mismo nombre, dirigidas
ambas por Jronás.
Cuentan quienes lo
conocieron bien que era un joven tímido y poco hablador. Quien quería verlo no
tenía más que acercarse a la librería de la editorial en el ateniense barrio de
Exárjia. Allí estaba siempre Dimitris, sentado tras un enorme escritorio de
madera, la mirada fija en la pintura o el diseño que estaba creando. Era
autodidacta y pintaba sin descanso. Solía decir que un día sin pintar era un
día perdido.
Ya en sus años de
adolescencia, en Alexandrúpoli, dibujaba con lápiz y tinta rostros humanos,
objetos, animales y jarrones con flores. En su primera época ateniense aflora
en su obra la influencia de los pintores populares griegos y, sobre todo, del
gran Yannis Tsarujis. Laletas destacó como retratista. Pintaba sin cesar
cuerpos y rostros, sobre todo masculinos. Rostros de hombres jóvenes
que parecen salidos de algunos poemas de Constantinos Cavafis. En sus retratos
encontramos futbolistas, melancólicos fumadores, nadadores en habitaciones
cerradas tendidos sobre la cama o recostados en cómodos sillones.
Hacia el final de la década
de los años 90 del siglo pasado, Dimitris Laletas comenzó a estudiar la obra y
la técnica de Lucian Freud, de quien se declaraba admirador incondicional y
cuya influencia es evidente en sus obras de aquella época.
Además de ser el responsable
artístico de la editorial y la revista Odós Panós por más de veinte años,
Dimitris Laletas fue colaborador permanente del suplemento literario del diario
Eleftherotipía durante varios años e ilustró varias revistas atenienses, como la
conocida Lifo.
Dimitris Laletas falleció en
el hospital de Alexandrúpoli, su ciudad natal, el último
día de marzo de 2011. Tenía cuarenta y seis años.
Ayer, dos años y medio
después de su muerte prematura y bajo el título de El viaje: Alexandrúpoli-Atenas-Alexandrúpoli, se inauguró en Atenas una exposición homenaje a
Dimitris Laletas organizada por la editorial Odós Panós y la Unión
Helenoamericana, organizadora de la primera exposición del artista en 1992. Al acto de inauguración asistió la madre del pintor. La actriz
Filareti Comniní leyó varios textos escritos por Laletas, mientras que Marilena
Lascaridu habló sobre la valiosa biblioteca que Laletas donó a la Fundación
Ekaterini Lascaridi con sede en El Pireo. El acto terminó con la interpretación
de siete canciones por Ilias Liungos acompañado al piano por Déspina
Stefanidu.
Dimitris Laletas (1964-2011)
El viaje: Alexandrúpoli-Atenas-Alexandrúpoli
Gelería Kennedy - Massalías, 22 Kolonaki (Atenas)
del 16 de septiembre al 12 de octubre de 2013