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viernes, 6 de marzo de 2015

VER EL SONIDO, ESCUCHAR LA IMAGEN

Remember we are out there [Recuerda, estamos allí fuera] 
de Jana Tziveleki, 
parte del proyecto de Anna Stereopoulou «c i r c e :the black cut:»

Imágenes. Sonidos. Palabras. Dos mujeres. Dos creadoras. Dos griegas. Anna Stereopoulou, compositora de música y traductora de sueños, y Jana Tziveleki, artista visual y aprendiz de la escritura, se reúnen con motivo del Día Internacional de la Mujer y conversan sobre el Arte, sus experiencias como mujeres creadoras y las maneras que han elegido de comunicarse con el mundo. 

Anna Stereopoulou: Jana, aparte de la necesidad personal de expresarte, ¿cuál es la fuerza motriz que te motiva a crear y a comunicarte? ¿Consideras que como mujer creadora hay alguna diferencia –positiva o negativa- en tus obras y en cómo están tratadas por parte del público y de los intermediarios?  

Jana Tziveleki: Pues, diría que mi respuesta yace dentro de tu pregunta. El placer de poder crear, de expresar las contradicciones que llevamos dentro y de llegar a comunicarme con otras personas, esto funciona en sí como la fuerza motriz para mí. Dicho esto, creo que cada uno de nosotros tiene una inquietud de buscar su manera personal de enfrentarse a la vida –y consecuentemente a la muerte-, de combinar sus vivencias personales con lo efímero de la vida. Digamos que cada uno vive una versión personalizada de lo que es la vida. Así que uno decide por ejemplo crear una familia, otro da más importancia a los bienes materiales, algunos hacemos Arte.  Como Mujer Creadora, no pienso que haya diferencias a la hora de crear, más que las diferencias que caracterizan a cada ser humano. Pero quizás las hay en lo que se percibe de fuera. Por ejemplo, pienso que en un principio para una mujer hay cierta facilidad para ocuparse de cosas creativas. Lo digo porque, incluso en nuestros días la sociedad espera que la mujer sea más sensible,  que se exprese de varias formas, que cree cosas, por ejemplo para la casa. Considero que el tema empieza a cambiar y a hacerse más difícil cuando todo esto ya no es un “hobby” para la mujer, algo que hace en su tiempo libre para pasar el rato, sino algo a lo que decide dedicar su vida por completo, construir un trabajo propio desde su creatividad, dejando otras cosas aparte. Porque de esta manera algunos piensan que la mujer creadora se contradice con los otros roles que tiene como mujer, esposa o madre y eso pasa incluso ahora que se supone que hemos avanzado bastante en la sociedad contemporánea. Porque los tópicos dicen que el primer interés de la mujer es cuidar a los demás, dar a luz y ofrecer.  Y cuando una mujer elige hacer algo diferente, pues por lo menos al principio llama la atención. De eso trata también el ciclo de Mujeres Artistas que organizo en este período, sobre cómo actuaron en su época ciertas mujeres artistas, más o menos famosas en la historia del Arte, y de qué manera fueron tratadas por sus contemporáneos. Me interesa mucho el tema, es un curso que yo seguí cuando vivía en España, en Zaragoza, y de los datos que tenemos sabemos que hay muy pocas mujeres artistas por ejemplo exponiendo en los museos cuando al mismo tiempo hay un gran número de obras de mujeres como modelos que pertenecen a hombres artistas obviamente. No buscamos sino la igualdad de género en todos los aspectos y que no se considere menos importante el Arte cuando se hace por mujeres. Yo personalmente no he encontrado problemas en mi trabajo, quizás porque mi camino hasta ahora es poco ortodoxo. Pero diría que sí que hay una sorpresa cuando la gente ve que mi obra no es algo decorativo o que no lo hago para pasar el rato, mientras sueño con otras cosas en la vida.

Y para ti, Anna, ¿qué importancia tiene el hecho de ser una Mujer Creadora en el ámbito de la música y cómo te influye en todo el proceso de tu trabajo, desde la inspiración y la composición de una pieza hasta la promoción final? 

A.S.: Bueno, durante mi estancia en Inglaterra, tanto en el entorno de los estudios como del trabajo, había ya encontrado varios obstáculos no solo porque soy mujer, sino también porque venía de una país extranjero, de Grecia; porque era muy joven y principalmente porque decidí elegir yo misma los estímulos para formar la primera fase de mi música, sin aceptar los caminos ya marcados que ofrecía la universidad. Esto no significa que no había gente, dentro y fuera del ámbito académico, con horizontes más amplios y que me ayudaron mucho. Los pros y los contras son algo subjetivo para cada uno. Personalmente las dificultades que llegan por ser Mujer Creadora las considero una oportunidad para luchar cada vez más, con dignidad, por lo que creo, por mi Arte, para mejorar yo misma estudiando y manteniéndome informada pero también para apreciar la Persona, a pesar de las cuestiones de género. La igualdad que la mujer una vez reivindicó ya está aquí pero también las dificultades. Las épocas han cambiado, y como consecuencia los conceptos también cambian. Aun así, el conflicto entre hombres y mujeres no va a parar. Lo extraño, lo diferente, incluso si se promueve por razones de moda, sigue tratado como raro y por eso todavía da  miedo. La ecuación es mejor hacerla a base de respeto mutuo, si no es así damos lugar al odio, al aislamiento y a la falta de libertad en todos los aspectos.

«...oneirograph...v.5.spindle» de Anna Stereopoulou 
[Premiere at the Portello River Festival /Padova, Italy]

Pero díme, al escuchar la frase “El Cono Violeta” ¿qué imagen, pensamiento o sensación te viene a la cabeza? ¿Crees que hay algún sentimiento que no se puede expresar totalmdente dentro de una obra visual?

J.T.: ¡Qué pregunta! A ver, con la frase “El ConoVioleta” me vienen a la cabeza imagenes de la pintura cubista, no sé, algún cuadro de Malevich o de Mondrian. Además me da la sensación de una antítesis entre la forma y el contenido, como si el uno tuviera en cautiverio al otro, y eso me provoca cierto estrés, si te soy sincera. Bueno, sobre los sentimientos, creo que todos los sentimientos intensos pueden ser expresados perfectamente a través de la imagen, hay muchas maneras y muchos caminos y cada uno elige el suyo. Por el contrario, considero extremadamente difícil que uno exprese la calma total de manera visual.  Ese momento en que te encuentras en total equilibrio entre tú mismo y el  mundo, no puedo pensar como podría ser expresado porque cualquier imagen podría potencialmente cambiar esta sensación. Al mismo tiempo creo que es casi imposible representar la felicidad, por una parte porque es algo subjetivo, diferente para cada persona y por otra porque los momentos que tenemos en mente como algo claramente positivo no se expresan fácilmente en el Arte.

A mí me gustaría preguntarte: ¿hay momentos en tu camino artístico en los que prefieres alejarte de la composición? Que sientas la necesidad, por ejemplo, de mantener una distancia, y si es así, ¿cuándo te pasa eso? Sé que viajas a menudo, ¿cómo influyen estos viajes a tu música?, quiero decir, ¿te sirven para aislarte o son una oportunidad para la inspiración?  

A.S.: No creo que haya persona alguna que pueda quedar sin inspiración, por el arte, o por la vida en general. La creación de cualquier tipo es la expresión de nuestro mundo interior y esto es un universo en sí. Lo que importa para mí es cómo cada uno busca y crea oportunidades reales, motivos para expresarse o para evolucionar sus sentimientos. Un viaje a otro lugar, una visita a una exposición o al mercado del barrio, leer un libro o un artículo en un blog, tienen la misma dinámica que depende del estado de ánimo en el que cada persona se encuentra.  La inspiración puede llegar de cualquier lugar y en cualquier momento. Personalmente, cuando me informo de un open call de algún tema interesante esto me mueve y me inspira.  Pero existe también la posibilidad de que no trabaje en algunas composiciones mías durante un periodo de tiempo, porque siento que tratan temas que primero tienen que madurar dentro de mí hasta llegar a una fase en la que puedo expresarme de la mejor manera técnica y artística. Estos periodos de silencio o de aislamiento no los puedes programar obviamente. Pero son igual de importantes y creativos que los demás.

Como persona que también te expresas a través de la poesía, ¿de qué manera describirías (con una o más palabras) el medio inmaterial que conmueve el sentimiento?  

J.T.: Como una especie de humo que se aleja de algo  y que llega hasta nosotros, sea para quedar delante de nuestros ojos, confundiéndonos, o  para inhalarlo cambiando la sensación que teníamos hasta el momento. Esta es la imagen que me da.

¿Crees que las imágenes existen antes de los sonidos?

A.S: Exacto. Primero vemos el sonido y luego escuchamos la imagen. Ambos están interrelacionados, tanto entre ellos como con las sensaciones de un ser vivo. Ambos se componen de ondas que transcurren al mismo tiempo a través de la materia. En otras palabras, se trata de diferentes formas de energía que viajan de manera constantemente cambiante, por varios factores, como la densidad, la masa y el volumen de la materia, la temperatura o la memoria. Cada onda –sónica o electromagnética (luz, imagen)- pasa y tropieza en diferentes superficies u otras formas de energía que lo refleja y lo absorbe –del todo o en una parte- y así ayuda a su difusión y a su evolución. Lo mismo exactamente pasa con la emoción, la memoria o el Nous. Cuando un sonido, una luz, una imagen es percibida por una sensación, entonces se activa y trae hasta la superficie cualquier parte que tenga la más intensa y directa conexión con cada uno de nosotros. Creo que se trata de un conflicto eterno y creativo entre los dos y a su vez un desafío de cómo cada artista podrá servir a cada uno de ellos.

Seguimos Ausentes, de Jana Tziveleki, 
de la serie Versión Original Subtitulada

Aparte del lenguaje artístico, ¿qué otro lenguaje/idioma de los que conoces sientes más cercano a ti y qué parte de tu personalidad expresa cada uno de los idiomas que conoces?

J.T.: Encuentro muy interesante esta pregunta, Anna, es algo que he pensado yo misma muchas veces. En general creo que el Arte es la traducción de nuestro mundo interior, -conceptos, pensamientos, sensaciones, emociones- a un lenguaje que llega a comunicarse con el mundo exterior. Cada uno puede elegir cada vez el lenguaje que cree conveniente para trasmitir su idea, en mi caso para visualizar un concepto o si hablamos de escritura para descubrir aquellas palabras que dan sentido a la emoción. Es curioso porque al volver de España, observé que me resultaba más fácil escribir (poesía o microcuentos) directamente en castellano, incluso hice una serie de fotografías con palabras que se llama Versión Original Subtitulada. Con el tiempo me di cuenta de que eso era una necesidad propia ya que a lo que aspiraba entonces era a cerrar las cosas que tenía pendientes en mi relación con España, así que no podría hacerlo en otro idioma que el castellano. Ahora sigo jugando con el castellano en la poesía, pero también escribo en griego artículos y microcuentos, y lo que más me motiva siempre es avanzar en la traducción de conceptos como artista visual.

¿Consideras que existe una diferencia cuando compones música para una obra de teatro o de cine (que pertenece a otro) o cuando creas un trabajo que te pertenece a ti por completo? Además, ¿cómo crees que influye la manera en que tu música llega al público? (si tomamos en cuenta que la comunicación y la difusión de una obra en nuestros días ha cambiado bastante con el uso de internet) es decir, ¿qué significa para ti si tu obra se presenta a nivel local en un concierto o cuando uno la puede bajar desde internet y escucharla en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo?


A.S.: Yo no me veo capaz de separar la música que escribo por encargo para otro artista de una obra mía. Lo que sí diría es que la música para una obra teatral o cinematográfica o una conferencia etc., forma parte de mi mundo musical, dándome la oportunidad de estudiar con más profundidad varios temas, que más tarde uso como herramientas, avanzados en mis obras personales. Me doy cuenta de que la composición y también el desarrollo del mismo tema actual de «c i r c e :the black cut:» [el corte negro] incluye muchos elementos de cosas que tuve que investigar en el pasado, sea por interés personal o por otros motivos artísticos. Colaboraciones como “La Lección” (de Ionesco) para la coreografía de Daniel Lommel, “La Danza de la Muerte” (de Strindberg) dirigida por Ioanna Mihalakopoulou, la composición “Helios” para un Congreso de Astrofísica dedicado al Ilya Prigogine (de la Universidad de Insubria en Italia) y también proyectos personales, como “Musas Heliconiadas”, “El Viaje del Alma”, o el “Onirógrafo”, me enseñan el cómo y el por qué he desarrollado una concreta –y espero cada vez más esférica- filosofía del Arte y del Mundo. Y muchas veces me dieron la inspiración para la investigación científica que he empezado estos últimos años. Parte de ella son los factores de cómo cada persona toma en cuenta  varios elementos de la geografía o del tiempo, factores como el clima, la cultura, la historia o la acústica de un espacio, el paisaje y también la propia personalidad y estado de ánimo. Lo considero un regalo que mi música pueda, pues, ser escuchada en diferentes lugares porque esto me ayuda a mí también a escuchar mejor. 

Presentación «c i r c e :the black cut:» /Atenas, deciembre 2015, 
con la participación de Labros Kantzos,  Ana Béjar, Pablo Cobollo.

¿Qué sentimientos tienes al completar una obra, tanto en el momento en que la completas como después de un tiempo? ¿Cuáles son tus proyectos para el futuro? ¿Existe alguna obra o colaboración del pasado que crees que influyó mucho la manera en la que creas hoy?

J.T.: Tengo la sensación de que las personas con las que nos encontramos en la vida y nos influyen de alguna manera no traen algo desde fuera, sino nos están activando algo que ya llevamos en nuestro interior. Sin duda, conocer a la artista zaragozana Lina Vila, acudiendo a sus clases de Género y Feminismo en las Prácticas Artísticas en Zaragoza ha sido fundamental para mí, para tomar la decisión de crear mis propias obras, a pesar de que nunca tuve estudios de Bellas Artes y de que ya tenía más de 30 años.

Mi obra con el título “Sexo”, considero que es importante porque me ayudó a ver mi capacidad de crear y de difundir, fue mi primera obra en participar en una exposición titulada Efímero, en una Galería de Arte en Córdoba (España). Y más tarde con la misma obra participé en la acción artística del grupo de mujeres artistas Yo Expongo en el Reina, donde varias obras de mujeres artistas de todo el mundo se proyectaron en la fachada del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid para promover la visibilidad de las mujeres en el Arte. Y cómo no, al volver a Grecia, el conocer a la artista mexicana Blanka Amezkua y su confianza en mí para gestionar la exposición Wind Within [el viento interior] en su espacio FoKiaNou 24/7 en Atenas el otoño de 2014.

Sexo, de Jana Tziveleki

Ahora bien, para los sentimientos al crear una obra, pues hay intensidad, la alegría de descubrir algo nuevo, a veces angustia, quizás, aislamiento del mundo exterior, te hace medir tus miedos, negociar cada vez cuánto te importa la aceptación del público, y claramente el placer propio de la creación y la capacidad de comunicación. Para cada persona creo que existe un momento concreto en el que se siente segura, que sabe que todo está “correcto”, un momento que no se puede explicar pero que es único para cada uno y es entonces cuando creo que un artista considera su obra acabada. Pasado un tiempo, te agrada ver cómo interactúan tus obras en otros espacios con otras personas y situaciones pero puedes también tomar la distancia de verlos tú mismo de otra manera.

Para el futuro puedo decir que me gustaría presentar en algún espacio adecuado mi proyecto “The [Red] Project” [el proyecto rojo] una vez acabado del todo, es un proyecto que trata de relaciones humanas, consta de varias obras compuestas por diferentes materiales y que están atravesadas siempre por un hilo rojo. Asimismo, pienso seguir con el curso de Mujeres Artistas que estoy organizando y participando en open calls que me inspiren en Grecia y en el extranjero consigo muchas veces exponer mis obras en diferentes ciudades, como por ejemplo pasó en febrero en Madrid con la obra de pequeño formato “Ser/Estar”. Y sigo también con el proyecto que se incorpora a Circe, fotografiando las palabras clave que tú misma nos has dado como inspiración, esto es un work in progress entre otras cosas. Lo importante para mí es que el Arte te permite funcionar con total libertad y eso te da muchas posibilidades y deja siempre abierto el camino por delante. En lo que se refiere a la escritura, estoy participando en un recital de poesía en Atenas, en Marzo, y también colaboro como columnista en algunas páginas web, algo que me permite descubrir cada vez nuevas formas de comunicación. 

Ilusion, de Jana Tziveleki, 
serie Palabras Clave del proyecto Circe, de Anna Stereopoulou

Anna, nosotras nos conocíamos durante un tiempo pero realmente nuestro acercamiento artístico ha empezado con «c i r c e :the black cut:» cuando hiciste un llamamiento a artistas de diferentes partes del mundo a ser inspirados por los conceptos que mueven la esencia del proyecto de Circe. Me gustaría preguntarte, cómo experimentaste tú esta primera fase de Circe, qué emociones te ha dejado el concierto del solsticio del invierno en el espacio de Iris en Atenas y qué le espera a Circe en el futuro. Y aparte de ese proyecto, ¿con qué otras cosas te ocupas en esta fase?  

A.S.: «C i r c e :the black cut:» es un “vehiculo” vivo e universal que todavía tiene mucho para enseñarme. Tiene una dinámica propia y una entidad compuesta por todos los que participan e interactúan entre sí. Esto es lo que en primer lugar inspiró el sonido esférico [surround], - set up de altavoces, manejo en directo que habilita el movimiento circular- que habíamos diseñado con Nick Piliouris para el concierto de Iris, aunque desde el primer momento elegí expresar la Totalidad que lo caracteriza de manera multidimensional y no quise limitarlo en un espacio de concierto. La presentación de Circe consta de tres partes interrelacionadas: Primero, el Album Familiar Vuelo Libre (difusión digital libre  a través de la plataforma española 7MNS Music); segundo, la Exposición Audiovisual (en varios espacios) y tercero, el Estreno musical (en Iris). Circe son Lambros K., Mijalis M., Elsa P., y Samir que interpretaron conmigo la pieza en el estreno. Son las diferentes manifestaciones universales de la Madre -Diosa- Naturaleza, que se glorifican a través de la composición musical, y a la vez son los pensamientos, las memorias y los sueños que tenemos. Es la Gnosis universal que tiene que ser compartida para evolucionar. Es nuestra parte femenina que tiene que unirse –y por eso reconciliarse- con la masculina [y viceversa] para poder expresar la emoción con intensidad, para intensificar nuestras sensaciones. Una expresión libre como ésta se encuentra con más facilidad en el alma de los niños y por eso este año el proyecto dará énfasis a la educación. Con respecto a los patrocinadores del proyecto, ni la manera ni la forma de apoyarnos son aleatorias, ya que se trata de redes artísticas de todo el mundo y plataformas musicales que hacen un trabajo importante ayudando a creadores contemporáneos, para conocerse entre sí y promover y evolucionar su obra, y proteger sus derechos, sin que se sientan de ninguna manera  explotados, como por desgracia vemos que pasa a menudo. 

Cover of «Vuelo Libre» CIRCE Family Album 
[released on 7MNS Music /December 15th 2014]

Pues todo esto me ha inspirado para completar la composición de la pieza. El album  «c i r c e :the black cut:» estará disponible en la primavera 2015, empezando por la pieza «Nectar 0.165''» que acaba de publicarse y funciona como preámbulo temático. Además, a finales de marzo voy a participar en el  Festival Parachute Light Zéro [ACT II, Francia] y al Maratón Musical Mundial contra la tuberculosis que organizan el Global Health Incubator y la estación de radio de Topolò [Italia], mientras que en abril una colaboración reciente con Chris Silver T [Purple Overdose, No Man’s Land] se va a publicar por Plus Timbre.

Nota final de Anna Stereopoulou: A Jana la conocí en un evento en el que ambas participamos a propósito de la película de Maria Douza “El Árbol y el Columpio” [“A Place Called Home”] en la que yo compuse el soundtrack. Desde nuestra primera conversación, sentí que se trataba de una artista con un amplio mundo interior y quise mantenerme en contacto con ella. El comienzo de nuestra colaboración llegó en el momento más adecuado y con toda seguridad Jana –aparte de una amiga- es una de las personas que ha amado a Circe y que ayuda a evolucionar la pieza, la investigación y mi propio Arte también, incluso a través de esta misma entrevista que hicimos entre las dos. Espero que nuestro camino en común siga aún con más creatividad.

  Official Website: http://www.annastereopoulou.gr/
«c i r c e :the black cut:» [a/v report]: http://wp.me/p2zRWp-or



Nota final de Jana Tziveleki: Me gustaría agradecer a Anna por la confianza y la inspiración durante todo el proceso de nuestra colaboración en Circe, por las imagenes que me despierta su música y por esta entrevista que hemos compartido, que ha sido como un pequeño viaje que hemos realizado juntas. Espero que hayan más viajes por delante.

Por último, pero no menos importante, Mil Gracias a La Pasión Griega por acogernos y celebrar de esta manera con nosotras el Día Internacional de la Mujer. 



sábado, 10 de mayo de 2014

KATERINA FOTINAKI - "TZITZIKIA"


La gran Angélique Ionatos sigue portando con firmeza la antorcha de la (buena) música griega de la diáspora, cuya llama ilumina el camino por el que transitan nuevas generaciones de artistas que, por diversas razones, han preferido desarrollar su carrera lejos de su país natal. A ese grupo de artistas pertenece Katerina Fotinaki, cuyo nombre no nos resulta en absoluto desconocido. Ya hace años que descubrimos su valía como intérprete y compositora gracias a una constante colaboración con Ionatos en grabaciones discográficas y conciertos.

Asistimos ahora al debut discográfico en solitario de Katerina Fotinaki, que lanza desde Francia Tzitzikia (Cigarras). Se trata de un disco que debería haber grabado en su patria como premio a su triunfo en un concurso musical, pero cuyo registro –por aquello de la crisis y las políticas mercantiles de las compañías discográficas- nunca se llevó a cabo en Grecia.

Tzitzikia es uno de los mejores discos griegos con los que me he topado en los últimos años. Se trata de un trabajo musical honesto, serio y auténtico, absolutamente ajeno a cualquier concesión comercial. Hablamos de un disco griego elaborado con la perspectiva y la profundidad que otorga el alejamiento de la patria y que cuenta con la poesía, la voz y la guitarra como protagonistas. Cierto es que a cada tema del disco se asoman magníficos instrumentistas como Cécile Audebert con el harpa, Yousef Zayed con sus percusiones clásicas y orientales o Matías González al bandoneón (por citar sólo a tres), pero también es verdad que si esas mismas canciones fueran ejecutadas por Katerina simplemente con su voz y su guitarra, no perderían ni un ápice de su esencia y su plasticidad. Y es que Fotinaki es una muy buena intérprete y excelente guitarrista. Sus méritos como compositora, letrista y cantante resultan evidentes en esta grabación a través de la música que aporta a los poemas de Elytis (cuya poesía es la gran protagonista de este disco) Solomós o Palamás, en la creación de piezas con un toque de genialidad -como ese Tango mnemotécnico que hace años nos conquistó a través de You Tube- o en sus interpretaciones de composiciones de Theodorakis,  Hatzidakis, Kypurgós o de la música tradicional. Y como muestra, este magnífico botón: 

El trébol marino (Το θαλασσινό τριφύλλι)
Poesía: Odysseas Elytis
Música: Katerina Fotinaki
Disco: "Tzitzikia" (Accords Croisés, 2014)

Considero necesario hacer una breve referencia al buen trabajo técnico y de producción del disco que ha llevado a cabo un equipo de gente jovencísima. Nombraré como ejemplo a Ilías Pantelías, responsable de las tomas de sonido y las mezclas, a cuyas cualidades como artista no deberíamos tardar mucho en referirnos en estas páginas. 

Cabe, naturalmente, mencionar la participación en el disco de Angélique Ionatos como intérprete en la versión bonus de Ta tzitzikia que cierra el álbum, como traductora al francés de los poemas de Elytis que aparecen en el libreto, y como portadora de la llama que ilumina este trabajo musical, admirable debut discográfico en solitario de Katerina Fotinaki.

Emmanuel Vinader


Pueden adquirir Tzitzikia en Harmonia Mundi o iTunes

Canal de Katerina Fotinaki en You Tube


miércoles, 18 de diciembre de 2013

KRAMA PRESENTA "NIPENTHÍ" EN VALENCIA



Krama presenta su nuevo disco, Nipenthí basado en la poesía de Kostas Karyotakis. Canciones y música con influencias de la tradición musical de Grecia y los Balcanes pero con una actitud contemporánea y una instrumentación especial. Instrumentos tradicionales como la lyra, el laouto, la gaida y la percusión e instrumentos medievales como la zanfona y la moraharpa. Actúan, Spyros Kaniaris, Abel García, David Gadea, Eduard Navarro, Elia Casanova.


Οι Κράμα, παρουσιάζουν τον καινούργιο τους δίσκο, Νηπενθή, με ποίηση Κώστα Καρυωτάκη. Πρόκειται για τραγούδια και μουσική επηρεασμένα από τη μουσική παράδοση της Ελλάδας και των Βαλκανίων αλλά με μια σύγχρονη προσέγγιση και ιδιαίτερη ενορχήστρωση με παραδοσιακά όργανα όπως λύρα, λαούτο, γκάιντα και κρουστά ή μεσαιωνικά όπως τροχολύρα, μοραάρπα. Παίζουν Σπύρος Κανιάρης, Abel García, David Gadea, Eduard Navarro, Elia Casanova.

Viernes, 20 de diciembre – 20:00 horas
Sala de la SGAE Blanquerías, 6 – Valencia


Más sobre "Nipenthí":






miércoles, 24 de julio de 2013

FALLECIÓ EL COMPOSITOR NIKOS MAMAGAKIS

Nikos Mamagakis
(Imagen: ethnos.gr)


Uno de los más importantes compositores griegos contemporáneos, Nikos Mamagakis, falleció en la madrugada de hoy a los 84 años, dejando detrás de sí un valiosísimo legado musical. El conocido músico padecía cáncer desde hacía tiempo y se encontraba ingresado, en estado de coma, en un hospital de Atenas.

Compositor apasionado, Mamagakis trabajó metódicamente y sin pausa casi hasta el último día de su vida. Acababa de poner fin a la grabación de un disco en colaboración con el cantante Yiannis Haroulis.

Nikos Mamagakis había nacido en la ciudad cretense de Réthimno, en 1929, y descendía de una familia de músicos populares, uno de los cuales fue el mítico intérprete de lira Andreas Rodinós. Comenzó sus estudios musicales en el conservatorio de Atenas y los completó en la escuela Superior de Música de Múnich (Alemania) junto a Carl Orff. Tras una estancia de ocho años en varios países de Europa, regresó definitivamente a Grecia en 1965.

Considerado por muchos como un músico visionario y vanguardista, todavía no suficientemente reconocido, Mamagakis deja una obra musical enorme y muy variada que abarca desde la música tradicional cretense hasta composiciones de música electrónica, pasando por la música experimental, composiciones de música clásica, óperas y música para el teatro, el cine y la televisión.

En 1962 obtuvo el segundo premio en el Concurso Manos Hatzidakis para compositores con la obra Monólogo. Dos años más tarde fue galardonado con el Premio de la Música del Festival de Cine de Tesalónica por la banda sonora de la película Monemvasiá de Yorgos Sarrís. En 1966 repitió galardón en el mismo festival por la música de la película Excursión de Takis Kanelópulos.



Texto: © lapasiongriega.blogspot.com



Nikos Mamagakis - Concierto para guitarra 
Intérprete: Pavlos Kanelakis





miércoles, 10 de julio de 2013

"NIPENTHÍ", EL HOMENAJE DE KRAMA AL POETA COSTAS CARIOTAKIS


"Κάνε τον πόνο σου άρπα.
Και γίνε σαν αηδόνι,
και γίνε σα λουλούδι.
Πικροί όταν έλθουν χρόνοι,
κάνε τον πόνο σου άρπα
και πέ τονε  τραγούδι."

Κώστας Καρυωτάκης


Pocos países como Grecia han puesto música, de manera tan prolífica como encomiable, a la obra de sus poetas. Recuerdo que hace ya casi un par de décadas escuché por primera vez algunos poemas de Costas Cariotakis en las voces de grandes intérpretes como Mariza Koch, Savina Yiannatou o Elefthería Arvanitaki, que recitaban los versos del poeta de Trípoli convertidos en música gracias al excelente trabajo de compositores como Thanos Mikrútsikos, Lena Plátonos o Dimitris Papadimitríu.

Allá por 1997, en un intento por profundizar en el conocimiento de la obra de Cariotakis, inicié la búsqueda de alguna traducción de sus poemas al castellano, y cuál no sería mi sorpresa cuando vine a toparme con una magnífica edición bilingüe, en griego y catalán, que llevaba por título “El dolor de l’home i de les coses”. Se trataba de una traducción de los poemas de Costas Cariotakis realizada por el helenista valenciano Jesús Cabezas Tanco. Fue para mí todo un privilegio poder leer poesía neohelénica en mi lengua materna y guardo desde entonces aquel libro como una de las joyas más preciadas de mi biblioteca. 

Son aquellas mismas traducciones de Jesús Cabezas las que recientemente ha utilizado el músico y compositor griego Spyros Kaniaris, director artístico y alma del grupo musical Krama, para rendir homenaje a Costas Cariotakis a través de "Nipenthí", un excelente disco que ha visto la luz hace apenas unos días.


Krama - "Nipenthí" (Picap, 2013)

"Nipenthí" (Picap, 2013), el tercer trabajo de Krama, consta de once composiciones, siete de las cuales giran en torno a la poesía de Cariotakis. Se trata de once temas dotados de una potente sonoridad y de un magnetismo que conquista al oyente desde la primera escucha. Nos encontramos ante obras de estructura compleja y sorprendente en las que laten ritmos ancestrales de Grecia y de los Balcanes acompañados de reminiscencias medievales, toques orientales y guiños rockeros que, tras pasar por las manos de Kaniaris, desembocan en una música contundente y no fácil de definir que, a buen seguro, logrará trascender el tiempo.

Me extendería muchísimo si escribiera aquí sobre las sensaciones que me provoca cada una de las canciones de "Nipenthí". Dejaré, pues, tan solo unas pinceladas recordando el hermoso sonido de la gaita de Eduard Navarro en "La nit"; la maestría del solo de guitarra en "Crítica"; los ritmos electrizantes del Ponto o de Creta que subyacen en "Ensulsida" (que a algunos les podría traer a la memoria una nana valenciana, mientras que a otros les vendría a parecer, por ejemplo, algo cercano a la interpretación de un rizítiko cretense); la sorpresa, al escuchar "Abismes del món", de la presencia constante de la percusión que viene a encarnar al corazón que late en cada una de las canciones... No quisiera dejar de mencionar "Nipenthí", el brevísimo y maravilloso tema instrumental que da nombre al disco, ni el guiño a la lengua helénica en "Nobilia", cuando Rafa Arnal canta un verso en griego, insertado entre los traducidos al catalán por Jesús Tanco. 

Mención aparte merece el cantante Rafa Arnal, cuya voz potente y en ocasiones conmovedora enhebra diez de los temas del disco. Arnal, maestro del melisma y del cant d'estil valenciano, convierte su enorme bagaje tradicional en algo absolutamente contemporáneo y contribuye en gran medida a la indiscutible identidad valenciana de este disco. 

Además de los versos de Cariotakis, aparecen en el disco poemas de Isabel García Canet ("L'os de la música"), Tremedal Ortíz ("La serra"), Rafa Arnal ("La nit") y Josep Arroyo ("La mort"); mientras que la portada del disco, que lleva por título "Voyage to the shadows", es obra del pintor y fotógrafo neoyorquino residente en Valencia Michel Koven.  


Emmanuel Vinader



Krama
Spyros Kaniaris: guitarra de 8 cuerdas, lyra de Pontos, kamancheh
Abel García: viola de roda, laúto de Creta
Eduard Navarro: moraharpa, gaita búlgara, laúd
David Gadea: percusión, cajón, daouli, ud
Rafa Arnal: voz


"Fes del teu dolor una arpa.
Sigues com el rossinyol,
sigues com la flor.
Quan vinguen temps d'amargura,
fes del teu dolor una arpa
i entona la teua cançó."

Costas Cariotakis



Enlaces: 
Página web de Krama 
Krama en Facebook
"Nipenthí" en Actual Records
     


jueves, 13 de junio de 2013

STEPHAN MICUS - EN MEDIO DE LOS SONIDOS


No es casual que muchos no hayan escuchado ni tan siquiera su nombre. En el bosque musical que de vez en cuando busca nuestra alma para concederse un respiro, brotan a veces sonidos consumibles de toda índole y de un solo uso, tan difíciles de masticar como peligrosos para el proceso de “digestión musical” de nuestro espíritu. Sin embargo, si tomas cierta distancia, en este mismo bosque verás alzarse solitario un árbol que te parecerá atemporal, con el rumor de sus propias hojas produciendo sonidos capaces de conversar y de alimentar al exigente espíritu de muchos oyentes. A ese árbol yo lo llamo Stephan Micus. Un árbol cuyas raíces más profundas comunican, con exactitud matemática, con el punto más alto de su cima. ¿Qué otra equiparación tendría como resultado semejante armonía?

Siguiendo su trayectoria musical desde hace casi veinte años, me he topado con críticas ditirámbicas de los más exigentes críticos del mundo, así como también con variopintas muestras de veneración por parte de admiradores de su música.

Información sobre su inacabable biografía con detalles acerca de su discografía y los viajes que sin cesar realiza a los lugares más increíbles del mundo se puede encontrar en numerosas páginas de la red. Es bien conocido que en la historia de la música no ha existido jamás otro músico que toque tantos y tan, permítaseme la expresión, heterogéneos instrumentos musicales, en su gran mayoría modificados por él mismo. Esto viene a demostrar y a reforzar su singularidad acústica. Y, naturalmente, la finalidad aquí no es tanto la cantidad ni la maestría como el alma en sí misma. Un alma que se apropia con facilidad de sonidos musicales procedentes de los cuatro puntos cardinales, que flirtea con ellos, los filtra, penetra de manera única y magistral en lo más profundo de la inspiración y no deja de excavar hasta conseguir agarrarla por la raíz y hacerla florecer. Una raíz colectiva. Y una flor capaz de desprender toda su fragancia. Y esto es arte. No cuando en nuestras inmersiones interiores superamos nuestras tinieblas personales y brillamos junto a nuestro propio yo, sino cuando ese brillo es capaz de expandirse también en otras tinieblas, de iluminar también a quienes se encuentran a nuestro alrededor.


Formándose al lado de conocidos nombres del firmamento musical de todo el mundo, dando conciertos en tantos países que incluso los músicos más famosos del mundo le envidiarían, entrando en contacto con él, sería de esperar el sentir cierto complejo o, inútilmente, suponer un intento de autopromoción, no vaya a ser que desaparezca la “distancia”; y, sin embargo, cuando te encuentras ante semejante ser humano, un ser humano como él te sientes tú también. La sencillez prevalece sobre todo. Distancias e intermediarios se desvanecen como si no hubieran existido jamás. Así como su música encaja a través del sonido como una pieza más del puzzle de nuestra búsqueda espiritual, así también, con la misma facilidad, él mismo, el ser humano Stephan Micus entra en tu corazón y se instala en el lugar que le corresponde.

Ya se trate de actos sociales o de nuestros momentos de más profunda soledad, la música se convierte en un punto de referencia y en código de comunicación, como igualmente la música que escuchamos está conectada con nuestro proceso de maduración espiritual. Siempre que parece que intentamos mantenernos en equilibrio en un aparentemente nuevo vacío existencial, la música se yergue como algo más que una muleta de apoyo, como una nube capaz de tender una mano que nos conduzca a otras respuestas-cielos dentro de nosotros. Así pues, desde preguntas sin respuesta, unidimensionales, verbales o racionales, seremos conducidos inconscientemente a la dimensión de la música en la que, sorprendidos, encontraremos todavía una respuesta más. Por muy desasosegado que fuera el intento por conservar el equilibrio de personas de razas diferentes que a veces he conocido, percibí siempre la respuesta musical que su búsqueda necesitaba, y hasta hoy mismo veo con qué respeto cierran los ojos, interiormente, para distinguir el paisaje musical de Stephan Micus y allí sosegarse.

Te parece un músico pintor. Dispersa las notas en la paleta del alma, un alma que extiende la mano y pinta. Pinta sonidos que, al escucharlos por primera vez, aparecen como traídos de otro lugar, parecen abstractos, misteriosos e incluso mistagógicos, y se pregunta la mente “¿qué será?”, “¿a qué se parecen?”; pero, directa, se echa a un lado una necesidad en nuestro interior, más allá de la mente, se modera, encuentra su objetivo, extiende ella también su mano y sigue. Y viajas de melodía en melodía como de cuadro a cuadro, en un museo cuyas puertas están abiertas a todos; en un museo donde nuestras propias imágenes, cuadros, poemas y cualquier cosa relativa a lo espiritual casan a la perfección con su música y no puedes diferenciarlos. Todo pasa a ser uno. Exactamente de la misma manera que no puedes decir que Stephan Micus es músico, artista, talentoso, alemán, residente en España, ciudadano del mundo o todo eso junto. Todas las naturalizaciones entran en declive ante la senda por la que tantos años camina, una senda que tiene al ser humano como punto de partida y de destino. Para mí Stephan Micus es una raíz de una profundidad universal. De una profundidad musical que se nos regala generosamente para que la vivamos.


Cualquier elogio escrito o de palabra suena a parloteo sin sentido. Las palabras no son más que una gota en el océano, y el océano es su misma música. Conociendo, pues, lo arriesgado de la empresa, debo decir que el principal motivo que me indujo a escribir no es tanto ensalzar su obra sino convertirme, a través de la palabra, en un peldaño que conduzca progresivamente, aunque solamente sea a una única persona, a los elevados sonidos de su música. Y mis razones se apoyan en lo siguiente: Cuando la fuente de inspiración del otro encuentra tus propias aguas, surge una corriente subterránea tal que te lanza a la altura exacta del hombre, y éste se cubre con la trascendencia espiritual que le corresponde en este mundo, superando política, religión, sexualidad, raza y toda clase de bazofias dogmáticas de la cotidianidad, colocando el arte atemporal y libre de dogmas como núcleo básico de un soplo en  un mundo material, sofocante y degradado.

Termino con un comentario que hice hace algún tiempo sobre un concierto suyo en Londres y que, naturalmente, sigue siendo válido:  To perceive and feel how unique Micus’ music is, spread the letters of the word 'Music' randomly in your heart and they will definitely form his name in your ears. After you do it, just close your eyes and let him lead you to a miraculous journey of profound screams and whispers.’


Petros Malamidis

 Stephan Micus 
Sábado, 6 de julio 
Odeón Romano de Patras (Grecia) 21:30h






Stephan Micus - Καταμεσής των ήχων


Δεν είναι τυχαίο που πολλοί δεν έχουν ακούσει ούτε το όνομά του. Στο μουσικό δάσος που καμιά φορά αναζητά η ψυχή μας να ξαποστάσει, φυτρώνουν κατά καιρούς λογιών-λογιών ηχητικά φαγώσιμα μιας χρήσης, δύσκολα στο μάσημα ακόμα και επικίνδυνα για την διαδικασία της ‘μουσικής πέψης’ του πνεύματός μας. Αν όμως αλαργέψεις, στο ίδιο αυτό δάσος, θα δεις να στέκει μονάχο ένα θαρρείς άχρονο δέντρο κι είναι το θρόισμα των δικών του φύλλων που παράγει ήχους ικανούς να συνομιλήσουνε και να θρέψουνε το απαιτητικό πνεύμα πολλών ακροατών. Το δέντρο λοιπόν αυτό ονομάζω Stephan Micus. Ένα δέντρο που με μαθηματική ακρίβεια επικοινωνούν τα βάθη των ριζών του με την ψηλότερη του κορφή καθώς ποια άλλη εξίσωση θα είχε σαν αποτέλεσμα τέτοια αρμονία;

Παρακολουθώντας την μουσική του πορεία για σχεδόν είκοσι χρόνια πολλές φορές έπεσα σε διθυραμβικές κριτικές από τους δυσκολότερους ανά τον κόσμο κριτικούς, όπως επίσης σε ποικίλες εκφάνσεις λατρείας από θαυμαστές της μουσικής του.

Πληροφορίες για το ατέλειωτο βιογραφικό του με λεπτομέρειες για την δισκογραφία του και τα δίχως σταματημό ταξίδια του στα πιο απίθανα μέρη του κόσμου θα βρει κανείς σε πάμπολλες σελίδες στο διαδίκτυο.  Είναι γνωστό ότι στην ιστορία της μουσικής δεν έχει υπάρξει μουσικός άλλος που να παίζει τόσα, ας μου επιτραπεί ο όρος, ανομοιογενή μουσικά όργανα, ως επί το πλείστον τροποποιημένα από τον ίδιο. Αυτό από μόνο του αποδεικνύει και ενισχύει την ακουστική μοναδικότητά τους. Και φυσικά το ζητούμενο εδώ δεν είναι η ποσότητα ούτε καλά-καλά και η δεξιοτεχνία όσο η ίδια η ψυχή. Μια ψυχή που οικειοποιείται με άνεση μουσικούς ήχους από τα τέσσερα σημεία του ορίζοντα, τους φλερτάρει, τους φιλτράρει, διεισδύει με τον μοναδικά αριστοτεχνικό της τρόπο στα υπόγεια της έμπνευσης και δε σταματάει το σκάψιμο εωσότου την γραπώσει από την ρίζα και την κάνει να ανθίσει. Μια ρίζα συλλογική. Κι ένα άνθος ικανό να ευωδιάζει. Κι αυτό είναι τέχνη. Όχι όταν στις εσωτερικές μας καταδύσεις υπερβαίνουμε προσωπικά μας σκοτάδια και λάμπουμε με τον εαυτό μας παρέα, αλλά όταν αυτή η λάμψη είναι ικανή να διαχυθεί και σε άλλα σκοτάδια, να λάμψει και τους γύρω μας.


Μαθητεύοντας δίπλα σε γνωστά ονόματα του παγκόσμιου μουσικού στερεώματος, δίνοντας συναυλίες σε τόσες χώρες που κι οι πλέον παγκοσμίως διάσημοι μουσικοί θα ζηλεύανε, θα περίμενε κανείς σε μια επαφή μαζί του να κομπλάρει μπροστά του ή μάταια να προσπαθήσει να αναδείξει τον εαυτό του μπας και ισορροπήσει την ‘απόσταση’, κι όμως, όταν βρίσκεσαι μπροστά σε τέτοιον άνθρωπο άλλο τόσο άνθρωπος αισθάνεσαι κι εσύ. Η απλότητα υπερισχύει των πάντων. Αποστάσεις και γεφυρώματα εξανεμίζονται σαν να μην ποτέ υπήρξαν. Όπως και η μουσική του δένει ηχητικά σαν ακόμα ένα αρμονικό κομμάτι στο παζλ της πνευματικής μας αναζήτησης, έτσι με την ίδια ευκολία κι ο ίδιος ο άνθρωπος Stephan Micus, τρυπώνει στην καρδιά σου και θρονιάζεται στο μέρος που του αναλογεί.

Είτε πρόκειται για κοινωνικές εκδηλώσεις ή για τις βαθύτατα μοναχικές στιγμές μας, η μουσική γίνεται σημείο αναφοράς και κώδικας επικοινωνίας, όπως επίσης τα μουσικά μας ακούσματα συνδέονται με την διαδικασία της πνευματικής μας ωρίμανσης. Όσες φορές μοιάζει να ακροβατούμε σε ένα φαινομενικά καινούριο υπαρξιακό κενό η μουσική στέκεται σαν κάτι παραπάνω από δεκανίκι, σαν σύννεφο ικανό ν’ απλώσει τέτοιο χέρι και μαγικά να οδηγηθούμε σε άλλες απαντήσεις-πολιτείες μέσα μας. Έτσι που από αδιέξοδες, μονοδιάστατες λεκτικές, ορθολογικές ερωτήσεις θα οδηγηθούμε ασυναίσθητα στη διάσταση της μουσικής όπου εκεί, ξαφνιασμένοι, θα βρούμε μια ακόμα απάντηση. Όσο ανήσυχη κι αν ήταν η ακροβασία ανθρώπων, διαφόρων φυλών, που έχω κατά καιρούς γνωρίσει, ψυχανεμίστηκα την μουσική απάντηση που χρειαζόταν η αναζήτησή τους και μέχρι και σήμερα βλέπω με τι σεβασμό κλείνουν τα μάτια και ανοίγουνε άλλα μάτια, εσώτερα, για να διακρίνουν το μουσικό τοπίο του Stephan Micus κι εκεί να γαληνέψουν.

Θαρρείς μουσικός ζωγράφος, σκορπίζει τις νότες στην παλέτα της ψυχής, απλώνει αυτή το χέρι και ζωγραφίζει. Ζωγραφίζει ήχους, που σε πρώτο άκουσμα φαντάζουν από τα αλλού φερμένοι, μοιάζουν αφηρημένοι, μυστηριακοί ακόμα και μυσταγωγικοί κι αναρωτιέται ο νους ‘τι να ‘ναι;’, ‘με τι μοιάζει;’, μα ευθύς παραμερίζεται και μια ανάγκη μέσα μας, πέρα απ’ τον νου, συντονίζεται, βρίσκει τον σκοπό της, απλώνει κι αυτή το χέρι κι ακολουθεί. Και ταξιδεύεις από μελωδία σε μελωδία σαν από πίνακα σε πίνακα, σ’ ένα μουσείο που έχει τις πόρτες ανοιχτές για όλους, σ’ ένα μουσείο όπου δικές μας εικόνες, πίνακες, ποιήματα κι οτιδήποτε πνευματικό παντρεύονται με την δική του μουσική κι αδυνατείς να ξεχωρίσεις. Όλα γίνονται ένα. Όπως ακριβώς αδυνατείς να πεις ότι ο Stephan Micus είναι μουσικός, καλλιτέχνης, ταλαντούχος, γερμανός, κάτοικος Ισπανίας, πολίτης του κόσμου ή κι όλα αυτά μαζί. Όλες οι πολιτογραφήσεις φθίνουν μπροστά στην πορεία που τόσα χρόνια βαδίζει, μια πορεία που αφετηρία και προορισμό έχει τον άνθρωπο. Για μένα ο Stephan Micus είναι μια ρίζα ενός πανανθρώπινου βάθους. Ενός μουσικού βάθους που μας δωρίζεται απλόχερα στην επιφάνειά μας να το ζήσουμε.


Οποιοδήποτε προφορικό ή γραπτό εγκώμιο ηχεί φλύαρο κι ανούσιο. Τα λόγια δεν είναι παρά μια σταγόνα στον ωκεανό, κι ο ωκεανός η ίδια του η μουσική. Γνωρίζοντας λοιπόν πόσο ριψοκίνδυνο το εγχείρημα, ο κύριος λόγος που με παρακίνησε να γράψω δεν είναι τόσο να εκθειάσω το έργο του αλλά να γίνω μέσα απ’ τον λόγο, αν και όσο μπορώ, ένα μικρό σκαλοπάτι που θα οδηγήσει σταδιακά έστω κι έναν άνθρωπο στους υψηλούς ήχους της μουσικής του. Κι αυτό μου το κίνητρο στηρίζεται στο εξής: Όταν η πηγή έμπνευσης του άλλου συναντά τα δικά σου νερά δημιουργείται ένα τέτοιο υπόγειο συλλογικό ρεύμα που σε εκτινάσσει στο ακριβές ύψος του ανθρώπου και ντύνεται ο άνθρωπος την πνευματική σημαντικότητα που του αντιστοιχεί σ’ αυτόν τον κόσμο υπερβαίνοντας πολιτικά, θρησκευτικά, σεξουαλικά, φυλετικά και κάθε λογιών δογματικά πατσαβούρια της καθημερινότητας, καθιστώντας το άχρονο και αδογμάτιστο της τέχνης βασικό πυρήνα πνοής σε έναν υλικά πνιγηρό κι εκφυλισμένο κόσμο.

Θα τελειώσω με ένα σχόλιο που είχα κάνει παλιότερα για μια συναυλία του στο Λονδίνο και φυσικά παραμένει ακόμα έγκυρο. ‘To perceive and feel how unique Micus’ music is, spread the letters of the word 'Music' randomly in your heart and they will definitely form his name in your ears. After you do it, just close your eyes and let him lead you to a miraculous journey of profound screams and whispers.’


Πέτρος Μαλαμίδης

Stephan Micus, 
Σάββατο 6 Ιουλίου, 
Πάτρα, Ρωμαϊκό Ωδείο στις 21:30.