-Gracias.
-La tiene usted ahí mismo, al otro lado de la plaza. Busca la placa de Capodistrias, ¿verdad?
-Exactamente.
-Mire, ahí está; justo al lado de la puerta.
-¿Aquí mismo lo asesinaron?
-Sí, señor. Fueron los Mavromijalis, Constantinos y Yorguis. Maniates eran.
-¿Maniates?
-De Mani. ¿No ha estado usted allí?
-Pues no...
-Mejor. Están todos locos; siempre lo han estado. ¡Maniates!...
-¿Y por qué lo mataron?
-Una venganza familiar. Venía Capodistrias, que era corfiota, a escuchar misa aquí, en San Spiridon, que es el patrón de Corfú . Y los maniates, acercándose a saludarlo, le dieron muerte. Uno llevaba un cuchillo...
-¡No siga, por favor!
-Bueno, pues entre entonces y vea la iglesia. Es pequeña, pero muy bonita. Pase.
-¿Es usted católico?
-Pues, sí...
-Muchísimas gracias por todo.
-De nada. Páselo usted bien.

Nos despedimos con un apretón de manos y no tardo en ver en la fachada de una vieja casa un indicador que me orienta hacia la iglesia católica. Asciendo por los escalones de la calle Potamianou hasta llegar a la iglesia, que anteriormente fue mezquita otomana (y una mezquita sigue pareciendo desde el exterior).
El interior de la iglesia, en contraposición con San Spiridon, todo es sencillez. Observo sobre el altar varias biblias abiertas, en inglés, francés y alemán. No hay bancos para los fieles sino simples sillas de madera, plegables y pintadas de blanco. Me siento en una de ellas y reparo en que se ha consevado el mihrab musulmán. Por la ventana entra una luz especial, me atrevería a decir que se trata de una iluminación casi divina... Lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me sentía invadido por semejante sensación de paz.
La iglesia fue cedida por el rey Oto a la Iglesia Católica, y en ella se honra la memoria de los filohelenos que murieron luchando por la libertad de Grecia, cuyos huesos descansan en el exterior del templo. En la parte interior de la entrada se halla el conocido como "Arco de los Filohelenos" o "Arco de Touret", que fue ofrecido por el filoheleno francés Auguste Hilarion Touret. Construido en madera y con forma de frontón de templo de la época griega clásica, en sus columnas están escritos los nombres de los filohelenos que lucharon por la independencia griega. Entre ellos, el hijo de George Washington.





















