sábado, 6 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (II)

"Aquí fue asesinado Ioannis Capodistrias, primer Gobernador de Grecia
el 27-9-1831"


Los viejos conversan animadamente y en voz alta a la puerta de la taberna. Me acerco a ellos y, tras el kalimera de rigor, pregunto por la iglesia de San Spiridon. Uno de ellos se levanta y me toma por el brazo.

-Venga. Le acompaño.
-Gracias.
-La tiene usted ahí mismo, al otro lado de la plaza. Busca la placa de Capodistrias, ¿verdad?
-Exactamente.
-Mire, ahí está; justo al lado de la puerta.
-¿Aquí mismo lo asesinaron?
-Sí, señor. Fueron los Mavromijalis, Constantinos y Yorguis. Maniates eran.
-¿Maniates?
-De Mani. ¿No ha estado usted allí?
-Pues no...
-Mejor. Están todos locos; siempre lo han estado. ¡Maniates!...
-¿Y por qué lo mataron?
-Una venganza familiar. Venía Capodistrias, que era corfiota, a escuchar misa aquí, en San Spiridon, que es el patrón de Corfú . Y los maniates, acercándose a saludarlo, le dieron muerte. Uno llevaba un cuchillo...
-¡No siga, por favor!
-Bueno, pues entre entonces y vea la iglesia. Es pequeña, pero muy bonita. Pase.


Entrada de la iglesia de San Spiridon

El viejo me precede a la entrada de la iglesia. Entra y se persigna a la manera ortodoxa. Yo hago lo mismo pero al modo católico. El hombre se da cuenta y, con rostro extrañado, me pregunta:

-¿Es usted católico?
-Pues, sí...


Interior de la iglesia de San Spiridon


El Pantocrátor


Grabado con la escena del asesinato de Capodistrias.

A partir de ese momento, el hombre guarda silencio. Me indica con la mano el precioso Pantocrátor de la cúpula. Ciertamente, la iglesia es una maravilla. Permanezco allí dentro al menos unos quince minutos, siempre bajo la atenta mirada de mi cicerone, a quien me siento obligado a preguntar si puedo hacer unas fotografías. Tras la sesión fotográfica, enciendo una velita y doy por terminada mi visita a San Spiridon.

-Si quiere usted visitar la iglesia católica puede ir por aquí, hacia arriba. Tiene que subir unos cuantos escalones.
-Muchísimas gracias por todo.
-De nada. Páselo usted bien.



Nos despedimos con un apretón de manos y no tardo en ver en la fachada de una vieja casa un indicador que me orienta hacia la iglesia católica. Asciendo por los escalones de la calle Potamianou hasta llegar a la iglesia, que anteriormente fue mezquita otomana (y una mezquita sigue pareciendo desde el exterior).


Puerta otomana que da acceso a la iglesia católica



El interior de la iglesia, en contraposición con San Spiridon, todo es sencillez. Observo sobre el altar varias biblias abiertas, en inglés, francés y alemán. No hay bancos para los fieles sino simples sillas de madera, plegables y pintadas de blanco. Me siento en una de ellas y reparo en que se ha consevado el mihrab musulmán. Por la ventana entra una luz especial, me atrevería a decir que se trata de una iluminación casi divina... Lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me sentía invadido por semejante sensación de paz.


La sencillez de la iglesia católica de Nafplio

La iglesia fue cedida por el rey Oto a la Iglesia Católica, y en ella se honra la memoria de los filohelenos que murieron luchando por la libertad de Grecia, cuyos huesos descansan en el exterior del templo. En la parte interior de la entrada se halla el conocido como "Arco de los Filohelenos" o "Arco de Touret", que fue ofrecido por el filoheleno francés Auguste Hilarion Touret. Construido en madera y con forma de frontón de templo de la época griega clásica, en sus columnas están escritos los nombres de los filohelenos que lucharon por la independencia griega. Entre ellos, el hijo de George Washington.


El "Arco de los Filohelenos"




Finalizada mi visita a la iglesia católica de Nafplio, desciendo por los escalones de la calle Potamianou en dirección al corazón de la ciudad: la Plaza Sindágmatos.

jueves, 4 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (I)


Dieciséis años después de mi primera visita, Nafplio me recibe a media mañana, con las calles todavía vacías. La ciudad es como una vieja y aristocrática señora que conoció tiempos mejores y que ahora no tiene demasiados quehaceres pendientes. Cuenta la leyenda que fue Nafplio, hijo de Poseidón, quien fundó la ciudad que lleva su nombre; nombre que, en lengua griega, nos evoca inevitablemente la vida marinera: ναυάγιο/navayio (naufragio), ναύαρχος/navarjos (almirante), ναύτης/naftis (marinero), ναυτία/naftía (náusea, mareo)...


Hay innumerables restaurantes en Nafplio


Los camareros de los restaurantes, entre bostezo y bostezo, sacan las mesas a la calle mientras piropean a la primera turista extranjera que pasa por allí. Nada que ver con el ritmo que se vive en las calles de Atenas, aún siendo agosto.

La que fuera primera capital de la Grecia moderna exhibe con orgullo las huellas de su historia en cada esquina de sus estrechas calles enlosadas. Paseando por ellas, observando las decadentes fachadas neoclásicas elegantemente adornadas por las buganvillas, no nos será difícil apreciar la riqueza de su pasado. Aquí se escribieron las primeras páginas de la historia del país, recién liberado del yugo otomano. Aquí se fundó, por ejemplo, la primera farmacia de Grecia. Aquí se produjo también el primer magnicidio.


Placa indicativa del lugar donde estuvo la primera farmacia de Grecia.


Nafplio, la perla del Peloponeso, es sin duda una de las ciudades más hermosas y elegantes de Grecia. Una vieja reina destronada, diría yo, que sigue conservando toda su dignidad mientras muestra al visitante sus antiguas joyas un tanto oxidadas por la nostalgia y el salitre.

Comienzo mi periplo con un paseo por el puerto, en busca de una cafetería donde desayunar mientras contemplo el Burtsi, la fortaleza veneciana que protegía la ciudad desde el centro de la bahía. Otros dos fuertes la vigilan también desde lo alto: Akronafplia y Palamidi.


El Burtsi visto desde el Palamidi


Es inevitable sentirse abrazado por el pasado en esta ciudad. Parece que de cualquier portal pueden salir los fantasmas del héroe Kolokotronis o de Capodistrias, el primer gobernador de Grecia. Mientras apuro mi frappé, imagino las cruentas batallas que tuvieron lugar en la plácida bahía que tengo ante mis ojos. Dos muchachas pasan ante mí haciendo footing y me devuelven a la realidad. Es hora de comenzar mi visita al centro de la ciudad.

El Paseo Marítimo. Al fondo, el Burtsi



lunes, 1 de junio de 2009

ΙΟΥΝΙΟΣ - JUNIO

"Junio" - Yannis Tsarujis




"El sexto mes, el buen mes"

En un pozo fresco, profundamente duerme el agua
se asoma una niña silenciosa, busca un niño por besar
se asoma una niña silenciosa, busca un niño por besar

El sexto mes, el buen mes, navega un barco por la orilla
la noche pasa en Sunio y trae el mes de junio
El sexto mes, el buen mes, navega un barco por la orilla
la noche pasa en Sunio y trae el mes de junio

Resplandece en un instante del tiempo el cuerpo suspendido en el viento
camisita de viento, en los ojos luz de estrellas
camisita de viento, en los ojos luz de estrellas

El sexto mes, el buen mes, navega un barco por la orilla
la noche pasa en Sunio y trae el mes de junio




Pantelís Zalassinós
"El sexto mes, el buen mes"
Letra: Ilías Katsulis
Música: Pantelís Zalassinós


Τον έκτο μήνα τον καλό


Σ' ένα πηγάδι δροσερό βαθιά κοιμάται το νερό
σκύβει κορίτσι αμίλητο αγόρι ψάχνει αφίλητο
σκύβει κορίτσι αμίλητο αγόρι ψάχνει αφίλητο

Τον έκτο μήνα τον καλό, καράβι πάει γιαλό-γιαλό
νύχτα περνάει το Σούνιο, και φέρνει τον Ιούνιο
Τον έκτο μήνα τον καλό, καράβι πάει γιαλό-γιαλό
νύχτα περνάει το Σούνιο, και φέρνει τον Ιούνιο

Λάμπει στου χρόνου μια στιγμή τ' αεροκρέμαστο κορμί
πουκαμισάκι αέρινο, στα μάτια φως αστέρινο
πουκαμισάκι αέρινο, στα μάτια φως αστέρινο

Τον έκτο μήνα τον καλό, καράβι πάει γιαλό-γιαλό
νύχτα περνάει το Σούνιο, και φέρνει τον Ιούνιο


Καλό μήνα!




sábado, 30 de mayo de 2009

SPANAKÓPITA


Si os apetece cocinar este fin de semana, os propongo realizar una empanada de espinacas o spanakópita (σπανακόπιτα), una de las elaboraciones más conocidas de la cocina tradicional griega. La receta que os dejo a continución me la facilitó, muy amablemente, la señora Eftijía, de Jaidari, en Atenas:

Ingredientes:
1 kilo de espinacas frescas (o descongeladas, ya cocidas)
1 manojo pequeño de eneldo fresco picado (puede ser también seco)
5 cebollas tiernas picadas
2 dientes de ajo picados
1/2 kilo de queso Feta, desmenuzado con un tenedor.
4 huevos batidos
1 taza de café de aceite de oliva virgen
pimienta negra molida
sal
pasta filo para pitas

Elaboración:
1. Pon el aceite en una sartén y echa las cebollas tiernas picadas hasta que se pochen.
2. Añade las espinacas y saltéalas hasta que se haya consumido todo el líquido que desprenden.
3. Agrega el eneldo, el ajo, el queso Feta, los huevos, la pimienta y la sal y remueve bien. Cuando todo quede bien mezclado, retira la sartén del fuego.
4. Precalienta el horno a 170 ºC.
5. Engrasa con aceite una fuente para horno y extiende sobre ella dos hojas de pasta filo, dejando que sobresalgan por los bordes de la fuente.
6.Vierte en la fuente la mezcla de la sartén y extiéndela bien.
7. Cubre la mezcla con dos hojas más de pasta filo, doblando los bordes de las hojas que sobresalían de la fuente, de modo que te quede una tarta bien cerrada.
8. Con un cuchillo de punta, marca unos rectángulos sobre la superficie de la pita, evitando llegar hasta el relleno.
9. Pincela el exterior de la pita con aceite de oliva y coloca la fuente en el horno durante, aproximadamente, unos 45 minutos.

Seguro que algunos de vosotros habéis realizado esta receta y podéis aportar nuevos ingredientes y maneras diferentes de elaborarla. Si es así, os animo a dejar vuestras sugerencias en los comentarios. Muchas gracias y... Καλή όρεξη!



Κυρία Ευτυχία, σας ευχαριστώ πολύ για την καταπληκτική συνταγή σας.
Να είστε καλά!


jueves, 28 de mayo de 2009

EL BARÇA LOGRA TOCAR EL CIELO

Disculpadme. ¡No he podido evitarlo!


domingo, 24 de mayo de 2009

LA BELLEZA DEL CUERPO (EL VÍDEO)


Finalmente encontré un ratito para preparar un vídeo con las fotografías que tomé en la exposición "La belleza del cuerpo. Arte y pensamiento en la Grecia Antigua".

La música que acompaña a las imágenes corresponde a la composición titulada "Fotografía", incluída en el cd "Yákinthos" del compositor y clarinetista griego Manos Ajalinotópulos.

Espero que os guste.



"La Belleza del Cuerpo"
Exposición en el Museo Arqueológico de Alicante





sábado, 23 de mayo de 2009

LA PELÍCULA GRIEGA "KYNODONTAS", PREMIADA EN EL FESTIVAL DE CANNES


La película griega "Kynodontas" ("Diente de perro"), dirigida por Yorgos Lanthimos, ha obtenido el premio "Una cierta mirada" en la sección del mismo nombre del Festival de Cannes , cuyos galardones se conocen la víspera de la concesión de la Palma de Oro. Al concurso por el premio de la sección habían sido seleccionadas, entre otras cintas, la del colombiano Ciro Guerra -"Los viajes del viento"-, que fue recibida con una gran ovación en su presentación pero que se va de Cannes sin premio.

El filme ganador cuenta la historia de una familia -un matrimonio y tres hijos- encerrada en una casa en una zona residencial de la que el padre no permite la salida al exterior, excepto a una persona que les comunica con el mundo que les rodea. El aislamiento es tal que los hijos creen que los aviones que ven sobrevolar la casa son juguetes y su educación está férreamente dirigida por los padres, que únicamente permiten las visitas de una guardia de seguridad que alivia los impulsos sexuales del hijo.


Este único contacto con el mundo exterior tiene consecuencias dramáticas en las relaciones familiares y sirve de estímulo a la puesta en entredicho de la drástica "elección educativa" de los progenitores. Se trata del segundo largometraje de Lanthimos, que rodó en 2005 "Kinetta" y que dirigió en 2001 el cortometraje "Uranisco disco".


Mery Tsoni y Anguelikí Papulia, protagonistas del film



Fuente: Que.es