miércoles, 17 de junio de 2009

LA PRESENCIA GRIEGA EN PHOTOESPAÑA 2009



El fotógrafo Niκos Marκu es el representante de Grecia en el XII Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales PHOTOESPAÑA 2009. Marcu participa en la sección OpenPHoto, que puede contemplarse en la ciudad de Cuenca, subsede del certamen.

La exposición que representa a Grecia se titula "Topos: matices de espacios" y está producida y organizada por el Museo de Fotografía de Tesalónica con el apoyo de la Embajada de la República Helénica en España. La muestra gira en torno a los viajes que el artista ha realizado por su Grecia natal desde el año 2003.





La imagen que Marκu nos muestra de su país se aleja de los estereotipos tradicionales. Son paisajes, naturales o urbanos, muy diferentes a aquellos que pueblan el imaginario europeo. En sus fotografías en color llegamos a un lugar (topos en griego) de compleja simplicidad.

A primera vista todas las fotografías parecen sencillas, pero después de comprender el papel que los detalles juegan en cada una de ellas, se abren nuevas lecturas y los matices van reconstruyendo una y otra vez el significado de cada imagen.


Niκos Marκu nació en Atenas en 1959. Estudió Matemáticas en la Universidad de su ciudad natal. Desde 1980 se dedica a la fotografía. Durante su carrera ha recibido distinciones y premios en varios países de Europa y ha realizado exposiciones individuales y colectivas tanto en Grecia como en el exterior. Sus trabajos fotográficos han sido publicados en libros como "Geometries" (2000) y "Cosmos" (2004).



Nikos Marku
"Topos: matices de espacios"
Aula Cultural Universitaria
C/ Colmillo, s/n
Cuenca

Horario:
Martes a viernes: de 17:00 a 20:00 horas
Sábados: de 11:00 a 14:00 horas
Domingos y festivos: de 11:00 a 14:00
Lunes: cerrado





Fuente:agenda.cuenca.es

lunes, 15 de junio de 2009

VIENA ANALIZA EL "FENÓMENO HOMERO" Y SU INFLUJO EN LA CULTURA OCCIDENTAL



Homero, el autor de La Ilíada y La Odisea, protagoniza una exposición en Viena que repasa el influjo y la fascinación que ha despertado el rapsoda y sus textos en el imaginario cultural europeo.

"El fenómeno Homero", que se puede visitar en la Biblioteca Nacional Austríaca (ÖNB) hasta el próximo 15 de enero, es "un homenaje" al poeta griego al que se atribuyen las dos epopeyas más conocidas de la historia.


"Abordamos con esta exposición un tema que es tan viejo como la cultura escrita europea. La escritura de Homero estuvo en el corazón de la cultura griega, y con ello, ha tenido una enorme influencia en Europa", ha explicado Johanna Rachinger, la directora de la ÖNB.


Desde la antigüedad siempre existieron dudas y discusiones sobre la atribución de los dos extensos poemas a Homero, nacido en el siglo VIII a.C. Una disputa conocida como "la cuestión homérica".


La exposición no aborda tanto la autoría como la utilización de los distintos soportes que permitió sobrevivir a la narración en el papiro hace más de 2.500 años, dar el salto al pergamino, a los códices, sobrellevar sin problemas la revolución de la imprenta y llegar a la tecnología digital del siglo XXI con plena vigencia.


Todos esos soportes se pueden contemplar en la exposición en decenas de documentos, además de dibujos de distintas épocas, y diverso material gráfico.


¿Pero cómo surgieron estos poemas? En el mundo hay unos 2.000 fragmentos de pergamino que recogen versos de las epopeyas, pero estos textos son copias de copias que nos han llegado hasta hoy, por lo que conocer algo de su proceso de composición en una fecha tan lejana es muy difícil.



Un texto particularmente importante se muestra en la exposición, un fragmento de un pergamino egipcio del sigo III a.C. en el que se pueden leer versos originales de La Ilíada sin que fueran cribados por los filólogos de la Biblioteca de Alejandría, que eliminaron pasajes y dieron al texto el aspecto que hoy conocemos.


Homero no es sólo el bardo ciego que a veces se ha representado, sino la cristalización manuscrita de toda una literatura oral anterior que sienta las bases de Occidente, según los organizadores de la muestra.


Para Rachinger ese salto desde la tradición oral a la escritura supone "el comienzo de un pensamiento cultural en Europa".


Y aunque muy poco se sabe sobre la vida de Homero y los debates sobre su autoría siguen, es innegable la enorme influencia de este relato en las letras, la historia y el arte europeos.


Aquiles, Héctor, Ulises, Penélope y Telémaco, son sólo algunos de los personajes de dos sagas que han cautivado la imaginación de Europa durante siglos.


En La Ilíada se recrea la guerra de Troya, y en La Odisea se describe el viaje de vuelta de Ulises a su patria, Ítaca, relatado innumerables veces.


En la muestra se pueden ver numerosos pergaminos provenientes de Egipto, e incluso una narración del siglo II titulada "El egipcio y las amazonas" con paralelismos con La Iliada.


También se analiza la ambigua relación que el cristianismo tuvo con los textos de Homero, ya que por un lado se lo tachó de pagano debido a los dioses griegos que aparecían en sus relatos, pero por otro se lo consideraba el príncipe de los poetas.


Durante siglos, el primer libro de La Ilíada ha sido utilizado como un ejercicio imprescindible de caligrafía en griego en numerosos monasterios y era habitual recitarlo de memoria.


Tras la llegada de la imprenta contar con los dos textos clásicos era prácticamente una obligación en cualquier biblioteca pudiente.


También en la ópera se ha adaptado el relato épico con la obra lírica "Il pomo d'oro", que se estrenó en Viena en 1668, y que recrea el inicio de la guerra de Troya.


La utilización de las obras de Homero en la escuela con material escolar de distintas épocas se expone también, al igual que algunas referencias sobre adaptaciones fílmicas.


La última de ellas, la película "Troya" protagonizada por Brad Pitt, no sólo fue un éxito en las pantallas, sino que en algunos países como Reino Unido convirtió a Homero en el poeta más vendido, un bestseller muchos siglos después.


Fuente: noticias.terra.es


sábado, 13 de junio de 2009

UNA NUEVA WEB PERMITE CONSULTAR INCUNABLES DE LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA GRIEGA Y ROMANA


La Consejería de Universidades, Empresa e Investigación, a través de la Fundación Séneca-Agencia Regional de Ciencia y Tecnología, ha puesto 64.000 páginas de incunables que se remontan al siglo XV, y que tratan sobre la antigüedad clásica griega y romana, a disposición de toda la sociedad en la web 'http://interclassica.um.es', según informaron fuentes del Gobierno regional de Murcia en un comunicado.


Esta actuación, que ha contado con un presupuesto de 60.000 euros, supone la creación de la 'Biblioteca Digital de Autores Clásicos Séneca', "un fondo bibliográfico digital con las versiones, ediciones y comentarios de los autores de la antigüedad clásica desde el siglo XV", según informó el consejero, Salvador Marín, en la presentación de este proyecto, que también contó con la presencia del rector de la Universidad de Murcia, José Antonio Cobacho, y el profesor Miguel Pérez Molina, investigador responsable del portal 'InterClassica' y de la Biblioteca Digital.


En concreto, han sido digitalizados los ejemplares más antiguos presentes en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Murcia, 64.000 páginas procedentes de todos los incunables del siglo XV, entre los que el más antiguo data de 1.483, así como de los impresos de los siglos XVI y XVII. La 'Biblioteca Digital de Autores Clásicos Séneca' es una sección más de 'InterClassica', un portal de Internet cuyo fin principal es la promoción de contenidos relativos a la antigüedad clásica griega y romana.


Gracias a esta iniciativa, cualquier persona "podrá leer, como si las tuviera entre sus manos, versiones de Aristóteles, Arquímedes, Dioscórides, Heródoto, Hipócrates, Juvenal, Pausanias, Persio, Platón, Pomponio Mela, Ovidio, Virgilio, y de otros muchos autores, así como obras de contenido lexicográfico y de crítica literaria, textos de gramática griega y latina", explicó el Ejecutivo.


Marín afirmó que "en definitiva, ponemos a disposición de la sociedad un conjunto de textos, alguno de ellos difíciles de encontrar, que plasman el interés que los estudiosos de esas épocas tuvieron por lo griego y lo romano, cuya aportación ha sido valiosísima y fundamental para los investigadores que, posteriormente, han dedicado sus esfuerzos a la tarea de explicar los diferentes ámbitos de la antigüedad clásica griega y latina".


Entre las obras digitalizadas destaca una Biblia Latina, publicada en Venecia en 1482, con comentario y anotaciones de Nicolás de Lyra que tuvo amplia difusión en los siglos sucesivos, la primera edición impresa en griego de la obra completa de Platón, publicada en Venecia en 1513 en la imprenta de Aldo Manucio, una figura muy destacada durante el siglo XVI y que pasa por ser el 'inventor' de las ediciones de bolsillo; y la versión latina, editada en Bolonia en 1565, de la obra de Arquímedes, el famoso matemático griego, en la que se encuentra formulado su conocido principio hidrostático.


También pueden ser 'hojeadas' digitalmente la versión latina, publicada en Pésaro en 1572, de la única obra conservada de Aristarco de Samos, astrónomo griego del siglo III A.C. que se anticipó en más 1.800 años a Copérnico en la formulación de la hipótesis heliocéntrica, o la traducción de Andrés Laguna de la obra de Dioscórides sobre las facultades curativas, sobre todo de las plantas, ilustrada con un número elevado de grabados.


El consejero añadió que "se trata de un patrimonio bibliográfico de incalculable valor, un eslabón imprescindible en la cadena del progreso del conocimiento y una herencia cultural que merecen ser puestos al alcance de todos los interesados a través de Internet".


La 'Biblioteca de Autores Clásicos Séneca' contribuirá al crecimiento de 'InterClassica', una red para la difusión de contenidos relacionados con la antigüedad clásica, tanto en investigación como en divulgación, que inauguró en mayo de 2006, con el apoyo de la Universidad de Murcia y de la Fundación Séneca, un portal de Internet concebido como un proyecto abierto y aglutinador de esfuerzos que se ha convertido en la red de difusión de la cultura clásica más importante del mundo en lengua castellana.


'Interclásica' forma parte del Programa Regional de Apoyo a la Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, dentro del II Plan de Ciencia y Tecnología desarrollado por la Consejería a través de la Fundación Séneca, que en el periodo 2006-2008 ha invertido más de dos millones de euros y persigue, con distintas actuaciones e instrumentos de gestión, hacer de la investigación en estas áreas una prioridad y un elemento diferencial de la política científica regional, al incrementar su calidad, competitividad y transversalidad, así como su proyección exterior e internacionalización y su consideración e impacto sociales.


Fuente: www.europapress.es
Foto: kalipedia.com


jueves, 11 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (y IV)


Todavía con el sabor del café en la boca, me dirijo hacia el embarcadero con la idea de visitar el Burtsi, la fortaleza veneciana situada sobre un islote en plena bahía de Nafplio. Por el camino, no puedo evitar detenerme en los escaparates y contemplar la infinidad de preciosos kombolois y begleris que allí se exhiben. ¡Es una obsesión lo mío con estos objetos! Lo cierto es que en esta ciudad encuentra uno los souvenirs más caros de toda Grecia. Abundan los objetos de artesanía de gran calidad: trabajos en madera, cerámica, vidrio y metal que se pueden adquirir a precios casi prohibitivos. De hecho, me enamoré de una preciosa sirena tallada en madera, pintada y envejecida a mano que, con todo el dolor del mundo, no pude comprar por haberme dejado el presupuesto entero de mi viaje en el Museo del Komboloi. Ni una fotografía de recuerdo me permitió hacerle la vendedora con aspecto de severa institutriz alemana. Ya fuera de la tienda, le guiñé el ojo a mi gorgona, mientras la miraba a través del vidrio del escaparate, y le juré regresar a Nafplio un año de éstos y sacarla para siempre de aquella triste tienda.

Espérame aquí, sirena,
que pronto a por ti regreso
para no sentir la pena
de no poder darte un beso.


Tarareando el poemilla (¡lo que hacen un café bien cargado y un par de tragos de uso!) prosigo a paso ligero hacia a el embarcadero. Y al llegar allí, mi gozo en un pozo: el barquero (el único que hay de servicio) duerme plácidamente la siesta en su pequeña nave. Un cartel de cartón torpemente escrito en griego e inglés anuncia que el barco no zarpará hacia el Burtsi "hasta nuevo aviso" (!!!). Sí, señor. This is Greece! Por un instante se me había olvidado que aquí los horarios son meramente orientativos. No puedo esperar a que el señor despierte y perderme mi visita al Palamidi. En fin... ya tengo dos razones para volver a Nafplio: mi sirena y la visita al Burtsi. Esta vez tendré que conformarme con ver la fortaleza (por cierto, antigua residencia del verdugo de la ciudad) desde el puerto y desde las murallas del Palamidi.


El Burtsi desde el puerto


El Burtsi visto desde las murallas del Palamidi


Nada más entrar al Palamidi, compruebo que ya se encuentran allí la mitad de los turistas en los que había reparado por la mañana en las calles de Nafplio. Allí está el dibujante canadiense que comió en el mismo restaurante que yo, justo en la mesa de al lado; la pareja de asturianos a los que ayudé a levantar la enorme moto que se les volcó en plena calle Staicopulu, y los ruidosos argentinos que me pidieron que les hiciera una fotografía en plena Platía Sintágmatos. ¡Aquí el que no corre, vuela!


Una de las entradas al Palamidi

El Palamidi es una enorme fortaleza (veneciana, por supuesto) construida entre los años 1711 y 1714, que debe su nombre a Palamedes. Ciertamente, cuesta creer que este impresionante complejo defensivo cayese en manos otomanas tan sólo un año después de ser inaugurado. Los rebeldes griegos lo ganaron el 30 de noviembre de 1822. Su comandante era Staikos Staicópulos. Claro, ahora comprendo a quién está dedicada la famosa calle Staicopulu...


Relieve con el león de San Marcos, símbolo de Venecia


Entrada al fuerte Andreas

Me siento en el suelo a contemplar la entrada del fuerte Andreas, tal vez el rincón que más me gusta de toda la fortaleza. Seguramente porque el relieve con el león de San Marcos rompe la austeridad y la rudeza de esta construcción realizada toscamente a base de barro y piedras.


Uno de los pasadizos de la fortaleza

El Palamidi es la construcción defensiva más grande de toda Grecia. La enorme muralla comunica siete fortalezas autosuficientes. Leo en la guía, y compruebo después, que las troneras no apuntan sólo al exterior sino que también se apuntan entre sí, en previsión de que el enemigo consiguiera acceder al interior del recinto.


El cuartel veneciano visto desde arriba


Vista de las murallas sobre el acantilado


Siento curiosidad por visitar la mazmorra en la que estuvo recluído el mismísimo Kolokotronis, el artífice de la liberación de Grecia. Tras preguntar a varias personas, consigo encontrarla. es poco más que un agujero sin ninguna clase de ventilación, al que hay que acceder casi arrastrándose por el suelo. Solamente pensar en cómo deben ser allí dentro tan sólo un par de horas en soledad y en medio de la más absoluta oscuridad...


El acceso a la mazmorra


El interior de la celda de Kolokotronis

Mejor será huir rápidamente de tan opresivo ambiente y disfrutar de las preciosas vistas de Nafplio y de todo el Golfo de Argos que el Palamidi ofrece. En el interior de la garita, contemplo las escarpadas costas de la Argólida, sin apenas playas, y el mar infinito que se extiende hacia el sur, allá donde quedan Monemvasía, Kízira, Milos, Creta... Vistas y meditaciones que me llenan de serenidad, si no de paz, en el mismo lugar en que jóvenes soldados venecianos, turcos y griegos pasaron largas horas de guardia, observando con pavor la inevitable llegada del enemigo.




Desde la espadaña veneciana, contemplo Nafplio por última vez desde lo alto. Mientras jugueteo con las cuentas de mi begleri, sonrío y planifico estratégicamente mi regreso a la ciudad: llegaré por mar, conquistaré el Burtsi y atacaré Nafplio a golpe de arcabuz, derrochando pólvora, para liberar así a mi hermosa sirenita de madera.



Un día en Nafplio
Música:"Ta kanikia", Mijalis Nicoludis



lunes, 8 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (III)

La Platía Sintágmatos. Al fondo, el Museo Arqueológico


El espíritu y el alma ya quedaron bien atendidos en las iglesias que voy dejando a mis espaldas. Es ahora el cuerpo quien pide auxilio ante el ataque incompasivo de un sol que ya cae a plomo. Busco con urgencia una sombra y una Mythos bien fría en cualquiera de las cafeterías de la Platía Sintágmatos o Plaza de la Constitución, auténtico centro de la vida pública de Nafplio. La última vez que estuve aquí, se pagaba en dracmas y los camareros eran locales. Hoy, los tres euros de mi cerveza me los ha cobrado un chaval rubio y de ojos claros que apenas se manejaba en griego. Los tiempos cambian también aquí...


El edificio del Banco Nacional de Grecia


El Vuleftikó, antigua mezquita, sede del primer Parlamento griego

Desde la sombra de mi observatorio, contemplo el paso sin prisa de los viandantes por delante de los históricos edificios que a lo largo de los siglos se han dado cita en esta plaza: el Museo Arqueológico, con su pesada arquitectura, que fue depósito de la Armada veneciana y también, según leo en mi guía, centro de interrogación durante la ocupación alemana. El Teatro Municipal, conocido como Trianón porque así se llamaba el cine que albergó hace años, instalado en el edificio de la más antigua mezquita otomana que se conserva en Nafplio. El edificio del Banco Nacional de Grecia, que combina el estilo neoclásico con cierta inspiración micénica en su fachada. Y, un poco más allá, el Vuleftikó, otra antigua mezquita otomana que dio cobijo al primer Parlamento griego tras la consecución de la independencia y que hoy en día se utiliza como espacio cultural y centro de congresos.



Pero Nafplio es también la ciudad del komboloi, esa especie de rosario que muchos griegos llevan en la mano y con el que juguetean cuando no tienen nada mejor que hacer. Nafplio ha conseguido hacer del komboloi un reclamo turístico más. Y yo, que soy apasionado coleccionista de kombolois y begleris, tengo que apurar presto mi cerveza si quiero llegar a tiempo de visitar el Museo del Komboloi antes de comer.




Situado en una encantadora casona de la muy comercial calle Staikopulu, en la planta baja podemos comprar kombolois de todos los materiales y precios e incluso elegir nosotros mismos las cuentas y los colores para que nos confeccionen nuestro komboloi personal. El museo propiamente dicho se encuentra en la primera planta y alberga una colección de kombolois de todo el mundo (árabes, turcos, tibetanos, hindúes, católicos (rosarios) y, por supuesto, griegos). Algunos de los objetos expuestos datan del año 1750.




Tras visitar la exposición, no puedo resistirme a la tentación de comprar algunos kombolois y begleris para mi colección personal y también para regalar. Adquiero asímismo un libro titulado "El komboloi y su historia", editado por el propio museo. Sobre kombolois y begleris hablaremos con detalle más adelante en las páginas de este blog.




Salgo del museo casi a las dos de la tarde. La calle Staikopulu está a rebosar de gente y hay un idioma que se impone entre todοοs lοs demás entre los viandantes, ¿imagináis cuál?... Efectivamente: el español. Se escucha la lengua de Cervantes por doquier, con todos sus acentos y variantes. Cualquiera diría que hay tres cruceros españoles anclados en el puerto.



Son más de las dos y el hambre aprieta. Habrá que comer bien si quiero completar con éxito el programa que tengo previsto para la tarde: visita al Burtsi y subida al Palamidi.


Καλή όρεξη! - ¡Buen provecho!



sábado, 6 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (II)

"Aquí fue asesinado Ioannis Capodistrias, primer Gobernador de Grecia
el 27-9-1831"


Los viejos conversan animadamente y en voz alta a la puerta de la taberna. Me acerco a ellos y, tras el kalimera de rigor, pregunto por la iglesia de San Spiridon. Uno de ellos se levanta y me toma por el brazo.

-Venga. Le acompaño.
-Gracias.
-La tiene usted ahí mismo, al otro lado de la plaza. Busca la placa de Capodistrias, ¿verdad?
-Exactamente.
-Mire, ahí está; justo al lado de la puerta.
-¿Aquí mismo lo asesinaron?
-Sí, señor. Fueron los Mavromijalis, Constantinos y Yorguis. Maniates eran.
-¿Maniates?
-De Mani. ¿No ha estado usted allí?
-Pues no...
-Mejor. Están todos locos; siempre lo han estado. ¡Maniates!...
-¿Y por qué lo mataron?
-Una venganza familiar. Venía Capodistrias, que era corfiota, a escuchar misa aquí, en San Spiridon, que es el patrón de Corfú . Y los maniates, acercándose a saludarlo, le dieron muerte. Uno llevaba un cuchillo...
-¡No siga, por favor!
-Bueno, pues entre entonces y vea la iglesia. Es pequeña, pero muy bonita. Pase.


Entrada de la iglesia de San Spiridon

El viejo me precede a la entrada de la iglesia. Entra y se persigna a la manera ortodoxa. Yo hago lo mismo pero al modo católico. El hombre se da cuenta y, con rostro extrañado, me pregunta:

-¿Es usted católico?
-Pues, sí...


Interior de la iglesia de San Spiridon


El Pantocrátor


Grabado con la escena del asesinato de Capodistrias.

A partir de ese momento, el hombre guarda silencio. Me indica con la mano el precioso Pantocrátor de la cúpula. Ciertamente, la iglesia es una maravilla. Permanezco allí dentro al menos unos quince minutos, siempre bajo la atenta mirada de mi cicerone, a quien me siento obligado a preguntar si puedo hacer unas fotografías. Tras la sesión fotográfica, enciendo una velita y doy por terminada mi visita a San Spiridon.

-Si quiere usted visitar la iglesia católica puede ir por aquí, hacia arriba. Tiene que subir unos cuantos escalones.
-Muchísimas gracias por todo.
-De nada. Páselo usted bien.



Nos despedimos con un apretón de manos y no tardo en ver en la fachada de una vieja casa un indicador que me orienta hacia la iglesia católica. Asciendo por los escalones de la calle Potamianou hasta llegar a la iglesia, que anteriormente fue mezquita otomana (y una mezquita sigue pareciendo desde el exterior).


Puerta otomana que da acceso a la iglesia católica



El interior de la iglesia, en contraposición con San Spiridon, todo es sencillez. Observo sobre el altar varias biblias abiertas, en inglés, francés y alemán. No hay bancos para los fieles sino simples sillas de madera, plegables y pintadas de blanco. Me siento en una de ellas y reparo en que se ha consevado el mihrab musulmán. Por la ventana entra una luz especial, me atrevería a decir que se trata de una iluminación casi divina... Lo cierto es que hacía mucho tiempo que no me sentía invadido por semejante sensación de paz.


La sencillez de la iglesia católica de Nafplio

La iglesia fue cedida por el rey Oto a la Iglesia Católica, y en ella se honra la memoria de los filohelenos que murieron luchando por la libertad de Grecia, cuyos huesos descansan en el exterior del templo. En la parte interior de la entrada se halla el conocido como "Arco de los Filohelenos" o "Arco de Touret", que fue ofrecido por el filoheleno francés Auguste Hilarion Touret. Construido en madera y con forma de frontón de templo de la época griega clásica, en sus columnas están escritos los nombres de los filohelenos que lucharon por la independencia griega. Entre ellos, el hijo de George Washington.


El "Arco de los Filohelenos"




Finalizada mi visita a la iglesia católica de Nafplio, desciendo por los escalones de la calle Potamianou en dirección al corazón de la ciudad: la Plaza Sindágmatos.

jueves, 4 de junio de 2009

UN DÍA EN NAFPLIO (I)


Dieciséis años después de mi primera visita, Nafplio me recibe a media mañana, con las calles todavía vacías. La ciudad es como una vieja y aristocrática señora que conoció tiempos mejores y que ahora no tiene demasiados quehaceres pendientes. Cuenta la leyenda que fue Nafplio, hijo de Poseidón, quien fundó la ciudad que lleva su nombre; nombre que, en lengua griega, nos evoca inevitablemente la vida marinera: ναυάγιο/navayio (naufragio), ναύαρχος/navarjos (almirante), ναύτης/naftis (marinero), ναυτία/naftía (náusea, mareo)...


Hay innumerables restaurantes en Nafplio


Los camareros de los restaurantes, entre bostezo y bostezo, sacan las mesas a la calle mientras piropean a la primera turista extranjera que pasa por allí. Nada que ver con el ritmo que se vive en las calles de Atenas, aún siendo agosto.

La que fuera primera capital de la Grecia moderna exhibe con orgullo las huellas de su historia en cada esquina de sus estrechas calles enlosadas. Paseando por ellas, observando las decadentes fachadas neoclásicas elegantemente adornadas por las buganvillas, no nos será difícil apreciar la riqueza de su pasado. Aquí se escribieron las primeras páginas de la historia del país, recién liberado del yugo otomano. Aquí se fundó, por ejemplo, la primera farmacia de Grecia. Aquí se produjo también el primer magnicidio.


Placa indicativa del lugar donde estuvo la primera farmacia de Grecia.


Nafplio, la perla del Peloponeso, es sin duda una de las ciudades más hermosas y elegantes de Grecia. Una vieja reina destronada, diría yo, que sigue conservando toda su dignidad mientras muestra al visitante sus antiguas joyas un tanto oxidadas por la nostalgia y el salitre.

Comienzo mi periplo con un paseo por el puerto, en busca de una cafetería donde desayunar mientras contemplo el Burtsi, la fortaleza veneciana que protegía la ciudad desde el centro de la bahía. Otros dos fuertes la vigilan también desde lo alto: Akronafplia y Palamidi.


El Burtsi visto desde el Palamidi


Es inevitable sentirse abrazado por el pasado en esta ciudad. Parece que de cualquier portal pueden salir los fantasmas del héroe Kolokotronis o de Capodistrias, el primer gobernador de Grecia. Mientras apuro mi frappé, imagino las cruentas batallas que tuvieron lugar en la plácida bahía que tengo ante mis ojos. Dos muchachas pasan ante mí haciendo footing y me devuelven a la realidad. Es hora de comenzar mi visita al centro de la ciudad.

El Paseo Marítimo. Al fondo, el Burtsi