Dedicado a "Mardemarzo"
(Ένα μικρό δώρο για μια μεγάλη φίλη!)
Mientras escribo estas líneas, Fívos Delivoriás está participando junto a otros cantantes y compositores griegos en un gran concierto que tiene lugar en los Propileos, en Atenas. Se trata de un acto cultural contra la represión del Estado, en solidaridad con el levantamiento que durante estos días lleva a cabo la juventud griega y, por supuesto, en recuerdo del joven de quince años Aléxandros Grigorópulos, asesinado por la Policía el pasado día 6 de diciembre.
Creo, pues, que hoy es el día indicado para dar a conocer a este cantautor griego de envolvente personalidad y de inclasificable estilo. Fivos Delivoriás es un hombre comprometido con su país y con su tiempo. Un poeta de lo cotidiano cuyas canciones no dejan indiferente a nadie. Sus temas (auténticos poemas musicados) distan mucho de ser canciones de "usar y tirar". Delivoriás bien podría ser ese amigo que camina contigo por la calle mientras te habla del amor, de su padre, del papel que en nuestras vidas juegan la televisión y las nuevas tecnologías, del valor que concedemos a las palabras, de las nuevas generaciones que no consiguen encontrar su identidad o, por ejemplo, del acontecer diario en el exclusivo barrio de Kolonaki a través de los ojos de un perro. Fivos Delivoriás nos ofrece su visión de la vida mostrándonos su universo personal, lleno de ternura y, en ocasiones, de surrealismo. Nos llama la atención sobre las pequeñas cosas, los pequeños detalles que constituyen la vida y que muchas veces parecemos ignorar .

Cada septiembre
"Y qué tiene el sol que yo no pueda darte
él por la noche se cierra y yo permanezco abierto
y si consigo derretir tu hielo
cada septiembre todo se llenará de luz".

Quiero superarte
"Quiero olvιdarme de ti y no encuentro el vino
que me emborrache hasta que te vayas lejos
de mis ojos
y ¿qué culpa tiene el agua que no se bebe?
quiero superarte pero no es posible."

Esta que pasa
"Esta que pasa, esta que pasa
a ésta preguntémosle a ver dónde va
a ésta preguntémosle nuestro destino
que su camino desconocido encuentre el nuestro."

El espejo
"Ya sé que todos creen en espejos,
en pantallas, en fotocopias y proyectores
hasta han sacado juegos donde los jugadores
viven en una pecera y los vemos todos nosotros".

El pincel
"Sacaré este disco con las pinturas
para crear desde el principio la música que quieres
para echar luz en el rostro que escondes
y si quieres escucharlo, págalo tú también."

El destino
"Lo más seguro es que otra vez arranqué tarde
y voy a pie, embobándome, mirando sin cesar
hormigas que cavan en las ruinas del mundo
me dicen que excave yo también, pero vacilo".

Hace tan sólo unas semanas que circula en Grecia el sexto trabajo de Fivos Delivoriás (Οι απίθανες περιπέτειες του Φοίβου/Las improbables aventuras de Fivos), un doble cd más un dvd recopilatorio de las mejores actuaciones en directo del cantautor.
Pongo fin aquí a esta reseña sobre Fivos Delivoriás, una rara avis dentro del panorama musical helénico. Un hombre fiel a sus principios desde que debutó en el mundo de la música a una edad muy temprana, hace casi ya veinte años. Un ser humano comprometido con su país y con su tiempo, siempre dispuesto a aportar su grano de arena cuando sus conciudadanos lo necesitan, como bien demostró durante los incendios que asolaron Grecia el año pasado, o hace tan sólo unas horas, participando en un concierto para decirle "¡basta!" a la maquinaria del Estado que oprime y reprime, para estar al lado de las ilusiones de la juventud, para que la pérdida de Alexis no quede nunca en el olvido. Fivos estaba allí. Otros, más cercanos al estrellato y a la fama, se quedaron en casa o, simplemente, guardaron silencio.
Pongo fin aquí a esta reseña sobre Fivos Delivoriás, una rara avis dentro del panorama musical helénico. Un hombre fiel a sus principios desde que debutó en el mundo de la música a una edad muy temprana, hace casi ya veinte años. Un ser humano comprometido con su país y con su tiempo, siempre dispuesto a aportar su grano de arena cuando sus conciudadanos lo necesitan, como bien demostró durante los incendios que asolaron Grecia el año pasado, o hace tan sólo unas horas, participando en un concierto para decirle "¡basta!" a la maquinaria del Estado que oprime y reprime, para estar al lado de las ilusiones de la juventud, para que la pérdida de Alexis no quede nunca en el olvido. Fivos estaba allí. Otros, más cercanos al estrellato y a la fama, se quedaron en casa o, simplemente, guardaron silencio.